Camboya

En noviembre de 2022 pudimos disfrutar de un periodo especial de vacaciones de un mes, matrimonio mediante, así que buscamos un lugar lejano y acabamos encontrando Vietnam y Camboya. Elegimos estos dos países por su combinación de paisajes e historia y la verdad es que nos sorprendieron. Bendita banalidad occidental. Lee la parte de Vietnam aquí.

Con el avión abandonamos Vietnam y entramos en Camboya, un país donde el desarrollo todavía tiene camino por recorrer. Más cálido que Vietnam, más plano, y con tanta o más agua. Por lo que vimos en la zona de Angkor que fue la que visitamos, en el paisaje predomina el minifundio del arroz y el trabajo manual. Cuando entren los tractores y el capital extranjero, que lo harán sin duda en un país tan plano y con tanta agua, este país cambiará para siempre. Mientras tanto las imágenes son espectaculares, naturales. Solo ves campos y selva, algún poblado y gente desplazándose en bicicleta. A diferencia de otros países más turistificados como por ejemplo Marruecos, aquí no parecen estar hartos de que les hagamos fotografías, al revés, sonríen e intentan hacerte alguna pregunta que por supuesto… no entendemos.

En Vietnam, a pesar de ser un régimen comunista clásico de partido único, se respiraba cierta sensación de libertad y desarrollo. Muchos vietnamitas del sur con los que hablábamos criticaban abiertamente al régimen y al partido, pero en Camboya el ambiente era distinto. Aunque formalmente parlamentario, allí nadie quería siquiera hablar de política porque era peligroso. Decían que te llevaban a la cárcel o te desaparecían y cada vez era más peligroso y oscuro. Como turistas apenas pudimos indagar en esto, salvo que impresionarnos por la excesiva presencia de policías y militares. Ya en casa leímos noticias que ponían los pelos de punta sobre ONGs que habían sido perseguidas y sus miembros encarcelados.

Sin grandes ni medianas montañas, el atractivo de Camboya eran sus templos. Construidos entre el s. IX y el s. XIV, mientras una buena parte de Europa permanecía casi en la prehistoria, Angkor vivió en esa época una de las mayores y mejores concentraciones de arte, desarrollo, cultura y planificación urbana. Toda una ciudad – complejo religioso considerado el más grande jamás construido, capaz de acoger a casi un millón de personas. Hubo que esperar desde la Roma imperial del s. II hasta Angkor Wat en el s. XIII para encontrar una ciudad de un calibre similar. Estuvimos tres días enteros visitando templos, sin cansarnos. Era imposible. Dos de esos días me levanté a las cuatro de la madrugada para poder fotografiar el amanecer. Cada vez hago menos amaneceres cuando viajo acompañado, pero en esta ocasión merecía la pena. El primer amanecer lo hice sobre un pequeño charco para aprovecharlo a modo de espejo, rodeado de decenas de personas que estaban a lo mismo.

El segundo día busqué un lugar más tranquilo, a la entrada de otro templo, donde estuve sólo y pude moverme con tranquilidad. Allí tenía un buen estanque con el que jugar, lirios y mucha más tranquilidad.

Durante los tres días que pasamos visitando los templos realicé cientos de fotografías, y aunque es difícil hacer una elección, aquí van algunas.

El último día pude dedicarlo a realizar fotografía social, visitando templos budistas actuales, mercados y talleres. Sin ser un género que suela cultivar, solamente por la sorpresa de lo que te encuentras mereció la pena.

Fotografías realizadas entre octubre y noviembre de 2022. Texto publicado en 2025.

1 Comment

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Vietnam | Jose Andres Lopez Perezreply
6 febrero, 2025 at 5:36 pm

[…] Continúa el viaje con Camboya. […]

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