Añisclo en Otoño

Este año he fotografiado el Pirineo aragonés (Añisclo) en película de 35mm.

No sé por qué pero he vuelto a disparar en película de 35mm. Supongo que por añadir un poco de diversión, seguro que también por la fascinación que me suponen los colores de Jakob Lilja-Ruiz , un fotógrafo joven que está usando película en sus paisajes.

Así, mi intento de reducir equipaje y peso en cada salida ahora se ve mermado al incorporar una nueva cámara, una viejísima Canon AE1-Program, cuyo último modelo fue fabricado en 1984. Casi nada.

Aunque me ha costado un poco acostumbrarme a disparar con película, voy poco a poco afianzando la técnica. Es importante señalar que disparar película hoy no es como hace 20 años, hoy el laboratorio te devuelve un archivo tiff bastante bien escaneado que te permite hacer un revelado digital basado en unas herramientas cada vez más potentes. En mi caso a través Lightroom (no uso IA ni otras herramientas) consigo exprimir el escaneado mucho más que cuando recibía en un CD, hace 20 años, unos jpgs bastante más frágiles.

Aun así hay límites: Las escenas con mucho contraste de luz no se pueden hacer, o bien obtienes negros profundos en las sombras o cielos completamente quemados. Tampoco funcionan bien las escenas complejas con muchos elementos, no me gusta el resultado.

Sin embargo, he descubierto algunas ventajas que no ofrece la fotografía digital con su perfección absoluta. El grano y los desenfoques son maravillosos, regalan una textura que convierte la imagen en algo único.

Aquí os dejo alguna muestra de estas fotografías, tomadas la mayor parte con un 28mm. La película utilizada ha sido kodak portra400 y el estudio de revelado Revelab.

Share your thoughts

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.