Jose “el del JazzBass”

No sabría decir cuál es el tipo de relación que tenemos Jose “el del JazzBass” y yo. Amigos no somos. Amigos en el sentido de compartir tus secretos más íntimos o quedar a tomar una cerveza cuando estás mal y no sólo cuando estás bien o te sobra tiempo: no sé muy bien ni dónde vive ni de qué trabaja siquiera. Pero tampoco somos desconocidos, al revés, nos conocemos bastante bien.

Él no lo recordará, pero puede que habláramos por primera vez el 18 de septiembre de 2009 en el concierto 15 aniversario organizado por Arrebato. Allí empezamos a conversar sobre música y de cine y ¡vaya! coincidíamos en gustos. Hablamos de Miles Davis, de Stanley Kubrick y de Billy Wilder.

Jose tiene un programa de radio, “el JazzBass”, en el que habla muy bajito, pausado y pegado al micro, susurrando en directo los domingos around midnight en Radio Topo. En su programa Jose repasa semana a semana la historia del jazz, explicando con paciencia y con mucha sabiduría los temas que pincha y que comparte con todos nosotros. No hay década que no conozca, estilo que no domine o autor del que no sepa con pelos y señales su vida, obra y milagros.

Salir de casa todos los domingos a las nueve de la noche para pinchar vinilos de jazz sin importar si el cierzo está barriendo la ciudad o si llueve a mares o si al día siguiente tienes que madrugar… a mí me parece un esfuerzo titánico, digno de un Óscar, Nóbel de la Paz o medalla al mérito militar. Y lo hace sin fallar ningún domingo… aunque esto no es cierto del todo.

Durante unos meses de 2019 no hubo JazzBass en el 101.8 FM de Zaragoza. Durante un tiempo, los domingos fueron mucho más tristes y solitarios.

Jose es mi camello de los vinilos. A mí me gusta el jazz pero no hago ningún esfuerzo por comprenderlo ni estudiarlo. Lo escucho y lo disfruto pero sin distinguir el Be-Bop del jazz clásico y puedo contar con los dedos de las manos los autores que podría reconocer. Para eso está Jose, que sabe mejor que yo mismo lo que a mí me gusta. Él me trae y me vende vinilos y, según mi reacción, me dirige hacia un estilo o hacia otro autor y me va descubriendo nuevos sonidos. Sin él no habría conocido al grandísimo Chet Baker o a la bestia de Keith Jarret. Jose trae discos y yo le pago, no pregunto ni negocio, sólo escucho sus explicaciones. Me lo imagino trajinando en mercados de segunda mano, inspeccionando colecciones, buscando en Internet… y con una habitación en su casa abarrotada de vinilos sin saber muy bien qué hacer con tanta acumulación.

Llevaba tiempo queriendo retratarlo con su instrumento (el trombón) y Jose llevaba tiempo dándome largas, hasta que al final conseguí atraparlo un domingo antes de que empezara su programa. Me olía que sería divertido, pero lo que no sabía era que iba a salir tan bien. Supongo que Jose se preguntaría por qué alguien querría retratarlo y encima con la molestia de su instrumento. Es mi pequeño homenaje a los broches musicales que nos dedica cada semana.

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