Praga, Viena y Budapest

Praga

Cuando llegas a Praga lo primero que tienes que hacer es evitar el timo de la estampita: cambiar tu dinero puede suponer perder un 50%. Asegúrate con calculadora en mano y no firmes ningún papel que te den hasta tener el dinero en tu mano.

Una vez entras a Praga puedes sufrir un buen Stendhalazo. Praga conserva un casco histórico medieval totalmente alucinante. Si además, como a mí, te gusta la cerveza… desde luego has elegido una buena ciudad.

Construido en el s. XIV es uno de los puentes más grandes y antiguos de toda Europa. Al principio se le conoció como el “Puente de Piedra” y sólo más tarde se afianzó el nombre de Puente de Carlos IV (monarca que dio la orden de construirlo) en reconocimiento a todo lo que ese monarca hizo por la ciudad.

Praga es una ciudad maravillosa, muy medieval, con magníficos palacios, plazas y castillos. Es teóricamente barata, lo que provoca que muchos jóvenes ingleses y alemanes acudan a Praga a celebrar sus despedidas de soltero, cumpleaños o simplemente a emborracharse, y ya que te emborrachas pues qué mejor que hacerlo con la mejor cerveza de Europa, en un marco incomparable y a buen precio.

Lo cierto es que da un poco de pena ver cómo una ciudad tan bonita y con tanta historia es conquistada por una especie de turismo Magaluf-Salou, aunque eso sí, con un marco incomparable. Borracho sí, pero con cultura oiga. Entre las monstruosidades más espantosas que puedes ver es un grupo de personas (añada aquí a su elección nacionalidad europea con perras) en la drunken bike circulando por mitad de la plaza mayor de la ciudad.

Esta fotografía fue tomada al amanecer y para hacerla tuve que jugar con un amanecer sin especial interés y con la típica colección de beodos que abandonaba el centro histórico para recogerse en sus hoteles.

El puente de Carlos IV visto al amanecer. Praga.
El puente de Carlos IV visto al amanecer. Praga.

Probé también a hacer el atardecer desde otro puente cercano para ver las dos orillas y en esta ocasión ni una sola nube apareció por el horizonte. A pesar de todo me gustó esta localización que no había visto antes.

  El puente de Carlos IV visto desde el Puente de las Legiones. Praga.
El puente de Carlos IV visto desde el Puente de las Legiones. Praga.

Sólo hubo un buen atardecer… y me pilló sin la cámara. Aún así con el móvil intenté captar el momento en una de las calles principales.

Praga
Fotografía móvil, Praga.

Viena

En Viena lo que te sorprende es que todo es barrocamente rico e imperial. Pocas ciudades desprenden tanta grandiosidad como lo hace la capital de los austriacos. Las calles son anchas, limpias y ordenadas; los edificios, todos de aspecto imperial, están construidos con sillares dignísimos. Viena, blanca y dorada, huele a riqueza.

Palacio Belvedere, Viena
Palacio Belvedere, Viena

La primera intentona fotográfica fue en el palacio Belvedere, donde esperé un atardecer que no ocurrió. Una de las dos tomas que ves es un apilamiento de fotografías para poder hacer una más larga exposición, técnica que aprendí de Iván Ferrero, a quien aprovecho desde aquí para darle las gracias y os recomiendo que le sigáis para aprender técnicas de procesado fotográfico.

Palacio Belvedere, Viena
Palacio Belvedere, Viena

El palacio Belvedere (bella vista) fue construido en las afueras de Viena, hoy ya engullido por la metrópolis, y consta de dos edificios: el alto (el que ves en la fotografía) y el bajo. Elegí éste por la posición del sol, que debía ponerse por el lado izquierdo, y por el lago donde esperaba conseguir un bonito reflejo que el aire se encargó de arruinar.

De allí corriendo me fui hasta la iglesia Karlskirche, templo kitsch donde lo haya, construido en honor a San Carlos Borromeo tras una epidemia de peste que asoló la ciudad. Mi intención era llegar a la hora azul y fotografiar la iglesia contra el reflejo del agua, algo que esta vez sí conseguí. La fotografía ha sido revelada usando DPP y de allí la he llevado a LR. De esa forma consigo unos azules más profundos e intensos.

iglesia de  Karlskirche, Viena
iglesia de Karlskirche, Viena

Al irme una pareja de españoles, que estuvieron observando cómo hacía la fotografía, me pidieron que les hiciera una foto con su móvil. Les dije que sí, pero que encendieran la linterna de su móvil. Me miraron con cara extraña, pero pronto lo entendieron. Con la linterna de su móvil y el mío les iluminé mientras hacía la foto con mi cámara. También se la hice con su móvil pero la diferencia entre una y otra es notable.

 iglesia de  Karlskirche, Viena
iglesia de Karlskirche, Viena

Otra noche quise probar con la ópera de Viena jugando con las trazas de los vehículos. También en esta ocasión la fotografía ha sido procesada apilando varias exposiciones tomadas una tras otra y peleando con ciudadanos asiáticos con muchas ganas de hacerse selfies desde donde yo estaba.

Opera de Viena
Opera de Viena

También intenté hacerlo desde la portada del edificio, aunque con un resultado un poco más confuso.

 Opera de Viena
Opera de Viena

No dejé pasar la oportunidad para fotografiar estaciones de metro, algo que he visto que han hecho otros fotógrafos. La verdad es que me parece muy interesante, porque de lugares comunes se pueden obtener unas inesperadas fotografías. Por supuesto para hacer estas fotografías hay que madrugar más que los madrugadores: hay que llegar justo cuando abren las estaciones porque sino es imposible colocar el trípode. Molestar a alguien con tu cámara que va corriendo al trabajo es algo que no quiero hacer.

Estación de metro, Viena
Estación de metro, Viena
Estación de metro, Viena
Estación de metro, Viena
Estación de metro, Viena
Estación de metro, Viena

Budapest

Si Praga es la capital medieval y Viena lo es de lo barroco… Budapest es la capital del modernismo.

La metrópolis húngara pudo disfrutar de unas pocas décadas de bonanza política y económica en el cambio de siglo que le permitió construir mucho y bien. En cierta medida a mí me recuerda a la Barcelona modernista.

También de ese momento es el Bastión de los Pescadores, monumento construido sobre una colina al otro lado del Danubio en torno a 1900 con aires neogóticos y neorrománicos. Es una posición magnífica para ver toda la ciudad. Desde allí pude captar un atardecer sin mucha magia… hasta que la luna llena despuntó justo por encima del Puente de las Cadenas.

Budapest de noche
Budapest de noche

Otro de los edificios característicos de la ciudad es el parlamento, sede de la democracia húngara tan denostada en estos momentos por Viktor Orbán, primer ministro de los hungaros, premio Hazte Oír, Constructor de fronteras y Rechazador de musulmanes.

Parlamento de Budapest
Parlamento de Budapest

Dos veces fui a fotografiar el edificio y dos veces tuve que apartarme de la zona central desde la que se conseguía la simetría para evitar un barco que estaba aparcado justo en la orilla desde la que yo quería hacer la fotografía. La imagen ha sido revelada con DPP (para conservar colores) y posteriormente con LR para enfoques y enderezamientos. La mejor imagen la conseguí momentos antes de que se apagaran las luces nocturnas cuando el sol todavía doraba el cielo.

Bastión de los Pescadores, Budapest
Bastión de los Pescadores, Budapest

También disfruté de un bonito amanecer otra vez desde el Bastión de los Pescadores. Unas nubes bajas y una apertura de las mismas por la zona por donde debía salir el sol anunciaban un amanecer prometedor y así fue. Sin embargo debo aclarar que esta foto es en realidad la suma de dos fotografías con dos minutos de diferencia. La primera tomada cuando todavía estaban las luces nocturnas encendidas y la segunda cuando el cielo se iluminó con los primeros rayos del sol.

Amanecer desde el Bastión de los Pescadores, Budapest.
Amanecer desde el Bastión de los Pescadores, Budapest.

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