Sesión de fotos premamá en pareja

El 12 de mayo realizamos esta sesión de fotografía de premamá en pareja con María José y Víctor.

El equipo

Como siempre, Canon 80D y principalmente utilicé el objetivo Sigma 30 1.4, que cada vez uso más, sobre todo para retrato. Permite una distancia adecuada a la persona, un enfoque correcto y un resultado bastante bueno, a pesar de que hay que corregir aberraciones cromáticas y deformaciones. También usé el 70-200L 2.8 I IS, pero me obliga a alejarme demasiado y me sigue pareciendo que produce imágenes un poco blandas.

En cuanto a la iluminación, utilicé principalmente tres flashes de mano, disparados remotamente, dos paraguas, un fondo blanco y un fondo negro.

La sesión

Con todo esto la sesión se organizó en torno a tres ambientes distintos: fondo blanco y vestidos, fondo blanco y retrato en clave baja y, finalmente, fondo negro y luz dura a 90º.

El primero de los ambientes tenía como objetivo empezar con algo fácil y relajado y consistió en un fondo blanco que contrastaba muy bien contra los vaqueros de la pareja. Para anular el fondo blanco utilicé un flash situado detrás de la tela blanca que, además de anular el fondo, producía un bonito contra. La imagen inferior fue retocada siguiendo el método de Scott Kelby y su libro “Iluminar, disparar y retocar”.

Fondo blanco y vaqueros

A continuación vemos una fotografía sin retocar en la que, además, se aprecia el set montado y en la que falló el flash de contra. Sin embargo, la postura y la felicidad de María José y Víctor son colosales y divertidas. Es, sin duda, una de las cosas más importantes: tener a la gente contenta y relajada. Esta sesión duró más de 3 horas y hay que tener en cuenta las condiciones de movilidad de la chica, que ya estaba en su octavo mes.

Y sí, era el octavo mes y todo el mundo recomienda hacer las fotos en el séptimo… pero o María José es una guerrera o todo el mundo se ha leído el mismo tutorial. El caso es que ambos resistieron todas mis locuras, chistes y “espera que ahora tengo que probar las luces y cambiar los flashes” durante más de tres horas.

Primer escenario con su fondo blanco y los dos flashes disparados contra paraguas a 45º

Sin cambiar el escenario eliminamos los dos flashes con paraguas montados a 45º y creamos un ambiente más íntimo, sólo con el flash de contra, y empezamos a mostrar algo más de piel. La fotografía tuvo que ser posteriormente retocada para recuperar un poco de luz de las zonas menos expuestas, como la cara y el brazo. No obstante, esta cámara admite muy bien levantar las sombras sin que aparezca un ruido significativo.

Retrato en clave baja

Y, finalmente, la imagen de portada, en la que nos vamos a fondo negro contra piel y un flash a 90º sin modificadores configurado con el zoom a 105mm para evitar que se abra la luz. Luz dura, directa, sin contemplaciones contra la piel de nuestros protagonistas. En su recorrido, la luz del flash se encuentra en primer lugar con las piernas de María José, por lo que en el post procesado hubo que atenuar las altas luces sobre esa zona. Más complicaciones surgieron con el enfoque: Para conseguir el resultado hubo que apagar todas las luces y, claro, en la oscuridad más absoluta, la luz de ayuda al enfoque resulta fundamental, pero no suficiente…

Piel, luz dura… y sentimiento

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