Montaña palestina

Montaña palentina

Del 9 al 11 de noviembre participé en un taller organizado por Javier Alonso Torre, fotógrafo vasco especializado en fotografía de paisaje, con quien ya realicé el taller País Vasco Verde. El taller contaba además con la codirección geográfica y fotográfica de Juan Pixelecta, un gran fotógrafo y sabio explorador de la zona.

La niebla
La niebla.

Amanecimos en el mirador de Piedrasluengas una helada mañana de noviembre, con fuerte viento, lluvia ocasional y hielo y nieve alrededor. Y allí empezamos a jugar, primero con los angulares y luego con el teleobjetivo.

Mirador de Piedrasluengas, vertical
Mirador de Piedrasluengas, vertical

Esperamos el amanecer y el espectáculo de luz y color fue fenomenal. La mañana se despertó lluviosa, nublada y con un alcance visual muy limitado por la niebla y las nubes. Poco a poco, conforme avanzaba la mañana, se abrieron claros y al final salió el sol. Durante el proceso pudimos disfrutar de unas nubes espectaculares.

En la fotografía anterior he hecho uso del teleobjetivo para comprimir los planos, lo cual se potencia muchísimo más gracias al recorte vertical. He usado una proporción similar a la de una pantalla de teléfono móvil porque al fin y al cabo, muchas de estas fotografías van a ser vistas desde un móvil.

Las siguientes dos fotografías has sido reveladas en blanco y negro. Eliminé el color para poder dar más importancia al contraste que daban los claroscuros provocadas por las nubes y el sol, la nieve y las sombras.

El atardecer lo fuimos a fotografiar al Pantano de Camporredondo, con el Espigüete al fondo. Para conseguir esta foto coloqué durante unos segundos un filtro rojo sobre el cielo consiguiendo así ese tono. Además usé otro de densidad neutra para alargar la exposición.

Pantano de Camporedondo
Pantano de Camporredondo

Con la intención de añadir algo al primer plano, que lo veía muy vacío, eché al pantano un palo que me encontré por ahí, que al ser movido por el tremendo aire que hacía aparece de esa forma fantasmagórica. El efecto lo he intentado potenciar con un revelado en blanco y negro bastante agresivo y otra vez recorte en vertical, para centrar el pico, y el palo como contrapunto.El domingo por la mañana fuimos al río Camesa. Toda la mañana estuvo nublada y nos llovió mucho más de lo deseado, pero lo cierto es que de otra forma no hubiera sido mejor. El entorno era espectacular, un río con buena carga de agua, con un fondo de piedras coloradas y con una vegetación que te regalaba unos verdes, amarillos y rojos que te hacían olvidar la lluvia, el frío y cualquier otra cosa.

Todo el río era una sucesión de cascadas, árboles, piedras y hojas que parecían haber sido ahí colocadas para el disfrute visual. Recuerdo, al llegar allí, y recorrer el río hasta lo más alejado que pudimos con Juan y Conchi, una sensación de éxtasis. Con cualquier rincón podíamos quedarnos horas y horas fotografiando las cascadas y el río o detalles como si hiciéramos macro.

Unas fotografías distintas

Intenté realizar algunas fotografías menos convencionales usando niebla artificial y realizando pequeños giros con la cámara, con la intención de generar ambientes más oníricos y menos realistas.

Esta primera es, como puedes comprobar, una variación de la anterior. Para generar esta niebla recurro al nada complejo ni refinado truco de exhalar vaho al objetivo.

En la siguiente un ligero toque horizontal a la cámara mientras está colocada sobre el trípode genera esta sensación de bruma y poca definición.
Y cierro con quizás la imagen más evocadora y que más me gusta de toda esta serie. En ese caso el movimiento es vertical y vuelve a generar esa sensación de indefinición, que se multiplica por el movimiento del agua y sus reflejos.

Revelado de las fotografías

Para empezar, la cámara la tengo configurada en modo paisaje, para que sature bien los colores. Antes la tenía en modo neutro, según había escuchado a otros fotógrafos. Pero Javier Alonso una vez me dijo que él la tenía en modo paisaje porque así veía mejor qué resultado esperaba encontrar una vez la revelase. Una vez volcadas en el ordenador selecciono con DPP y les hago el primer revelado con este software, porque es la única forma que encuentro de mantener los colores que la cámara me muestra. Un paso final, dependiendo de cómo sea la imagen, los lleva a PS en formato TIFF16, donde las vuelvo a revelar con ACR sobre todo si las sombras están muy empastadas o las luces altas muy quemadas. Este programa, desde mi punto de vista, recupera mucho mejor las altas luces y las sombras que DPP. Si tiene poca fuerza la fotografía puedo pasarla por NikCollection para saturar los colores, enfocar y en alguna ocasión aplicar un filtro radial de luminosidad, para centrar la atención sobre una parte de la fotografía.

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